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G. vestía de blanco. La vi desde el momento en que bajó las gradas de la hostería hasta que, rectamente, se encaminó hacia donde yo estaba.
-¡Qué agradable la brisa!-exclamó, sin saludarme.
La miré. La miré por primera vez como miraba a Madame Henriot: como si la mirada no encontrara algo vivo, como si ella no fuera a sentirla ni yo tuviera por qué dejar de mirarla. Como si ya nos amásemos, y ni hicieran falta palabras que nos mantuvieran a prudente distancia.
Nos fuimos por la orilla del mar. Ella alzaba un poco la voz para hablarme por sobre el ruido de las olas. Su pelo me rozaba las mejillas cuando nuestras cabezas se acercaban con el vaivén de la marcha.
Quisiera haber atesorado cada una de las frases que cambiamos. Pero las frases, en sí, no son nada. Son frases. Son letras, aquí, en mi libreta. ¿Y cómo traer el viento y el golpe del agua y la humedad salina del aire, y ella, y yo; el hecho tan simple y tan complejo de estar juntos, y la despreocupación, y el amor que iba naciendo o se adensaba o se hacía profundo?



En un momento habló de su novio. Había ido con él a tal parte, había hecho tal cosa con él…no sé.
Callamos. Los dos supimos que se había producido un hielo. Y la conversación varió. Sería imposible precisar qué, ni cómo: varió. No las palabras, tal vez. Era algo sutil. Un brillo más tenue en los ojos de G., una opacidad vaguísima en mi voz. Observé, de reojo, que un anillo le ceñía el dedo. Ella sorprendió mi mirada, y el silencio adquirió mayor hondura.

Regresé por el camino de los cerros, con una incierta impresión de derrota(…)no volvería a Castuera: eso era asunto resuelto. ¿Para qué?¿Para alentar un sentimiento que terminaría por convertirse en una espina?¿Para hablar del novio?(…)Novio, anillo, cuadro, tiempo: lo imposible. No volver..no alimentar un apego que me haría sufrir.

Comentarios

  1. Mi querido principe pequeño !!!
    que bueno saber de ti...
    mi planeta anda raro como siempre... pero se mantiene xD
    un gran beso
    bellos escritos


    ( Loqueeseterno ) gitana ^^

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