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Mostrando entradas de 2009

Ascensor

Parece que tuviera el corazón en el estómago... cada vez que dices algo así... algo me duele... ¿no lo has sentido? Yo..sólo siento un cosquilleo, como cuando uno baja muy rápido en el ascensor...cómo en el paracaídas de Huidobro...creo que...me enamoro...

diez+nueve

"Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas, el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas, hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos y tu boca que tiene la sonrisa del agua. Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras de la negra melena, cuando estiras los brazos. Tú juegas con el sol como con un estero y él te deja en los ojos dos oscuros remansos. Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca. Todo de ti me aleja, como del mediodía. Eres la delirante juventud de la abeja, la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga. Mi corazón sombrío te busca, sin embargo, y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada. Mariposa morena dulce y definitiva como el trigal y el sol, la amapola y el agua"

The love of your life?

“Esta es la historia de un chico que conoce a una chica. El chico: Alberto, de un pueblo cercano a Valdivia, creció creyendo que nunca sería verdaderamente feliz, hasta el día que conociera a la indicada. Esta creencia se origina por la exposición temprana a canciones triste de pop británico, y a su interpretación extraña de películas como “El fabuloso destino de Amelie Poulin”. La chica: Victoria, de Santiago oriente, no compartía esta creencia. Desde la separación de sus padres, ella sólo sentía amor por dos cosas. La primera: su larga y oscura cabellera. Y la segunda: lo fácil que le resultaba poder cortarla, y no sentir nada en lo absoluto. Alberto conoció a Victoria un 8 de Enero. Supo de inmediato que ella era quien había estado buscando. Esta es la historia de un chico que conoce a una chica. Pero usted debe saber de antemano, esta no es una historia de amor.” ¡Qué ***** es eso del la media naranja!, cómo es eso de que existe esa persona única, que el destino capricho...
G. vestía de blanco. La vi desde el momento en que bajó las gradas de la hostería hasta que, rectamente, se encaminó hacia donde yo estaba. -¡Qué agradable la brisa!-exclamó, sin saludarme. La miré. La miré por primera vez como miraba a Madame Henriot: como si la mirada no encontrara algo vivo, como si ella no fuera a sentirla ni yo tuviera por qué dejar de mirarla. Como si ya nos amásemos, y ni hicieran falta palabras que nos mantuvieran a prudente distancia. Nos fuimos por la orilla del mar. Ella alzaba un poco la voz para hablarme por sobre el ruido de las olas. Su pelo me rozaba las mejillas cuando nuestras cabezas se acercaban con el vaivén de la marcha. Quisiera haber atesorado cada una de las frases que cambiamos. Pero las frases, en sí, no son nada. Son frases. Son letras, aquí, en mi libreta. ¿Y cómo traer el viento y el golpe del agua y la humedad salina del aire, y ella, y yo; el hecho tan simple y tan complejo de estar juntos, y la despreocupación, y el amor que iba naciend...

Werther...

Las aventuras de Werther en el1772 :D 8 DE JULIO de 1772 «¡Qué niños somos! ¡Con qué vehemencia suspiramos por una mirada! Habíamos ido a pie a Wahlheim, las señoras salieron en coche, y durante nuestro paseo creí ver en los ojos negros de Carlota ... Soy un loco: perdóname. Sería preciso que vieras estos ojos. Abreviaré, porque el sueño cierra los míos. «Las señoras subieron en el coche, y al lado es tábamos el joven W., Selstadt, Audran y yo. Charlaban por la portezuela con estos jóvenes aturdidos que son, por cierto, locos y superficiales. Yo buscaba los ojos de Carlota. ¡Ay!, sus miradas vagaban ya a un lado, ya a otro, sin dirigirse a mí, que sólo de ella me ocupaba. Mi corazón le dijo adiós mil veces; pero ella no me veía. Pasó el coche, y una lágrima humedeció mis párpados. Lo seguí con la vista. Carlota sacó la cabeza por la portezuela y se volvió a mirar.... ¡Ah!..., ¿era a mí? Amigo mío, floto en esta incertidumbre; esto me consuela. ¿Acaso volvió para verme?; acaso... Bue...
 
Capítulo 20 Pero sucedió que el principito, habiendo atravesado arenas, rocas y nieves, descubrió finalmente un camino. Y los caminos llevan siempre a la morada de los hombres. -¡Buenos días! -dijo. Era un jardín cuajado de rosas. -¡Buenos días! -dijeran las rosas. El principito las miró. ¡Todas se parecían tanto a su flor! -¿Quiénes son ustedes? -les preguntó estupefacto. -Somos las rosas -respondieron éstas. -¡Ah! -exclamó el principito. Y se sintió muy desgraciado. Su flor le había dicho que era la única de su especie en todo el universo. ¡Y ahora t.enía ante sus ojos más de cinco mil .todas semejantes, en un solo jardín! Si ella viese todo esto, se decía el principito, se sentiría vejada, tosería muchísimo y simularía morir para escapar al ridículo. Y yo tendría que fingirle cuidados, pues sería capaz de dejarse morir verdaderamente para humillarme a mí también... " Y luego continuó diciéndose: "Me creía rico con una flor única y resulta que no tengo más que una rosa ...